Feliz día de ¿Canarias?

Lo de que el día 30 de Mayo es el día de Canarias es algo que muchos aceptan a regañadientes y que otros celebran contentos, pero que nunca despertó fuertes sentimientos por no estar ligado a ningún hecho histórico que defina a Canarias como nada importante. No es una fecha en la que recordar ningún logro, ningún episodio honroso de nuestra historia ni mucho menos un guiño a nuestro legado cultural. Es una fecha en la que un Parlamento, que de todas maneras tenía que constituirse, celebró (vaya sorpresa) su primera sesión. Si hilamos muy fino podríamos sacar la firma del Pacto (o Carta) de Calatayud en aquel otro 30 de Mayo, el de 1481, que creaba una primera entidad política canaria unida (a la sazón, un reino) pero tal hecho, aparte de cuestionado en su relevancia, no tiene tampoco un lugar especial en el corazón de los canarios, la mayoría ni ha oído hablar de él.

No. El día de Canarias es poco más que aleatorio, arbitrario, como todo lo oficial que rodea al estatus político de Canarias como una parte autónoma de otra cosa que está en otro sitio. Sólo que no realmente autónoma. Somos un limbo atlántico-periférico, al que a veces llaman país “en construcción” (como en el spot del Gobierno de este año) o a veces llaman nación… calidad. Porque palabras solas y simples como País o Nación tienen demasiado significado, ¡y eso es peligroso! ¿Un día de Canarias que de verdad signifique algo? Más peligroso aún: la gente podría identificarse e implicarse y empezar a querer cambiar las cosas y eso es malo para el régimen de colaboracionistas (que no son sólo caciques) que han usurpado la cúspide de la pirámide canaria para ponerla al servicio de otro, causando nuestra indignidad y desidia endémica.

No, lo mejor es darle a las chácaras y al tambor en días como este 30 de Mayo, un día inofensivo en el cual Canarias nunca consiguió nada. Y eso es lo que se celebra: conformismo miserable y falta de miras. Lo triste es que no tenemos otra cosa… Porque no nos hemos ganado otra cosa, Pero estamos a tiempo.

 

         Javier A. Rodríguez. Portavoz de Jóvenes por la Movilización

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