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El Patrimonio Arqueológico del Barranco Santos. Por Abian Muñiz Pineda

El Patrimonio Arqueológico del Barranco Santos. Por Abian Muñiz Pineda

El Barranco Santos es uno de los más conocidos de la isla de Tenerife. Ubicado en los municipios de S/C de Tenerife y La Laguna, se trata de uno de los enclaves patrimoniales más olvidados de la isla, pese a que desde el mundo indígena hasta la actualidad es una de las principales arterias que comunican la capital tinerfeña con el valle de Aguere. Tanto es así que la bahía de Santa Cruz muy probablemente pudo haber servido como puerta de entrada a esos primeros habitantes de la isla llegados desde el continente u otra isla vecina, pudiendo tener Santa Cruz o Anaga  las evidencias del primer poblamiento de la isla.

El barranco, también conocido como barranco de los Santos Guanches, presentaba en su desembocadura un puerto de atraque y arribada de embarcaciones  excepcional en la isla; las buenas condiciones de la bahía de Santa Cruz se unían a las del barranco que dividía, en tiempos de la conquista e inmediatamente anteriores, los menceyatos de Anaga y Güímar, el hecho de presentar este cauce un gran caudal de agua dulce todo el año, permitía acentuar el carácter de magnífico puerto natural a la bahía de Santa Cruz

 

En los márgenes del mismo se situaba un poblado, al cual algunos cronistas aluden por el topónimo de “Añazo”. El poblado fue descrito por un viajero portugués del siglo XV en su viaje a San Cristóbal de La Laguna. El auchón de Añazo, según su descripción contaba con casas de piedra seca y algunos silos para almacenar los alimentos. Lamentablemente no contamos con pruebas arqueológicas de dichas casas indígenas, pero podemos inferir a través de otros yacimientos de este tipo, como el yacimiento del Malpaís de Rasca o el poblado de Abama (enterrado bajo el campo de golf), que la ocupación en zonas de costa era mayormente en casas de piedra seca de planta circular u oval y en algunos casos cuadrangular. Todo ello nos está indicando que no sería del todo descabellado un hipotético poblado de estas características en la actual ciudad de Santa Cruz, siendo este asentamiento el germen de la propia ciudad.

Por otro lado, sí tenemos evidencias de cuevas de habitación y funerarias a lo largo del barranco, tanto es así que a la altura del Estadio Heliodoro Rodríguez (campo de fútbol del C.D Tenerife) nos encontramos con un conjunto de cuevas de habitación excavadas en la zaorra, que posiblemente deriven de una reutilización  de las cuevas guanches; dado que existen evidencias en Anaga o Abona de cavidades artificiales de igual tipología a las existentes en el barranco Santos, pese a haber sido reutilizadas estas últimas, no podemos negar del todo la autoría guanche de las mismas. En el poblado aparece además una gran cavidad de gran altura y anchura con una planta de tendencia circular u oval que podría haber sido utilizada por nuestros ancestros como Tagoror.

Otra particularidad que da al Barranco Santos un cierto magnetismo y misterio es su propio nombre, que viene por el hallazgo popular de un conjunto de varios ídolos guanches en el mismo; el hallazgo,  pese a ser conocido no se ha podido constatar de forma empírica, dado que no existen más que testimonios orales y escritos del hallazgo y las piezas originales desparecieron en el transcurso de los años, hasta caer en el olvido. Esto nos indica que el barranco era además un lugar que para los antiguos debió tener un anclaje al mundo cultural y religioso de ellos, practicando en el barranco no sólo un control del espacio para explotarlo económicamente (agricultura y ganadería), sino también para establecer un control del territorio de manera espiritual; es decir, el sitio era un lugar de paso y comunicación entre el norte y sur de la isla, que era controlado por el menceyato de Anaga el cual, desde su posición como extremo más occidental de la isla controlaba cualquier movimiento desde ambas vertientes insulares; de ahí no es de extrañar que exista un conjunto de yacimientos que actúan como centinelas del espacio, tales como la fortaleza de Anaga (Valle Seco).

Pese a lo dicho en los  estudios, el menceyato de Anaga debió ser uno de los más pujantes de la isla, dada la gran concentración de grandes santuarios que posee, así como las evidencias  de un intensa ocupación que se reflejan en la cantidad de cuevas de habitación existentes, tanto artificiales como naturales. Para construir estos grandes santuarios fue necesario una gran planificación social y un control del excedente económico para destinarlo a una población que únicamente trabaja en la construcción del templo, lo que nos podría conducir a que hemos errado a la hora de valorar la densidad demográfica del menceyato de Anaga. Además, la presencia de una necrópolis como la del Barranco de San Andrés, con no menos de 30 momias, de las cuales sólo conservamos una en el Museo de la Naturaleza y el Hombre,nos está indicando que el menceyato pudo tener una población mayor a la estimada hasta ahora. Lamentablemente, pese a la espectacularidad de algunos Santuarios de Anaga que se asemejan al de Risco Caído de Gran Canaria, aquí en Tenerife no existen estudios sobre los mismos, ni se proponen  para Patrimonio de la Humanidad y hasta hace bien poco no formaban parte ni siquiera de la carta arqueológica de S/C, aún cuando fue dado a conocer el hallazgo de estos santuarios hace cerca de 30 años.

Volviendo al Barranco Santos, gracias a él tenemos al primer chicharrero, una momia procedente del mismo barranco que nos indica que el lugar fue también una necrópolis, pues pese a la tendencia de nuestra población moderna por evitar todo lo relacionado con la muerte, los indígenas siempre solían vivir cerca de sus necrópolis, de sus muertos y ancestros. Este xaxo se conserva en el MNH y se trata de uno de los ejemplares mejor conservados de la colección de xaxos de la isla. Este xaxo conserva la mortaja casi íntegra, la cual está formada por dos tipos de pieles la  curtida y la que conserva el pelaje del animal, así como decoración y la mayor parte de las costuras. También conserva gran parte de los tejidos blandos y un collar de cuentas de barro.

En conclusión, nuestro barranco contiene aún una gran riqueza arqueológica, que tanto el Cabildo, el Ayuntamiento de S/C y el Gobierno Canario deberían difundir, valorar y sacar rentabilidad, tal y como parece que se pretende hacer en la Cueva de Bencomo, en La Orotava. Podrían y deberían hacer lo mismo en el Barranco de Santos y explicar el germen de la ciudad de Santa Cruz a los canarios y visitantes, así como la importancia que el barranco tuvo para nuestros antepasados.

Abian Muñiz Pineda portavoz de JxM

 

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